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¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una patología que lesiona el cartílago  de las articulaciones.

Cuando este cartílago articular se lesiona, se produce dolor, rigidez e incapacidad funcional.

Lo habitual es que  la artrosis se localice  en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie.

Síntomas

Se manifiesta con inflamación y dolor articular , que empeora con la actividad física y disminuye con el reposo. Con el tiempo  el dolor es constante y puede impedir el descanso nocturno. También pueden aparecer síntomas como rigidez o contracturas musculares.

Causas

Aunque no siempre tiene un desencadenante conocido, algunas de las causas de la artrosis pueden ser:

  • Enfermedades congénitas
  • Traumatismos o actividad física intensa y prolongada
  • Enfermedades metabólicas
  • Otras enfermedades reumáticas

Factores de riesgo

En general se puede decir que los factores de riesgo de la artrosis son principalmente los siguientes:

  • Edad: El 30% de los mayores de 45 años desarrolla signos de artrosis. Aliviar el dolor.
  • Sexo: Las mujeres están ligeramente más expuestas por factores hormonales.
  • Obesidad: Una pérdida de peso de 5 kg puede reducir a la mitad el riesgo de artrosis de rodilla.
  • Factores genéticos: En algunos casos la herencia genética puede predisponer a artrosis juvenil.
  • Traumatismos: Una fractura o lesión puede desencadenar una futura artrosis.
  • Uso excesivo de la articulación: Los deportistas o personas que realizan elevada actividad física de forma repetida tienen mayor riesgo de desarrollar artrosis.

Tratamiento

Los medicamentos o tratamientos para la artrosis tienen diferentes propósitos:

  • Reducir la inflamación.
  • Aliviar el dolor.
  • Recuperar la movilidad.
  • Ralentizar el avance de la artrosis.
  • Antiinflamatorios

Pueden reducir el dolor en un 30% de los casos, y mejorar la función articular en un 15%. 

El tratamiento intervencionista de la artrosis difiere según la localización de la artrosis: mano, columna, tobillo, cadera o rodilla

  • Inyección interarticular de corticoides.

Pueden aportar semanas o meses de alivio de dolor, pero el uso prolongado se asocia con daños en el cartílago. Por ello no se recomienda más de una punción cada 4 meses.

Provee viscoelasticidad a las superficies articulares y tiene una acción analgésica. Su efecto no supera los 6 meses, pero numerosos estudios avalan su uso y su superioridad a largo plazo con respecto a los corticoides. 

Las infiltraciones de PRP en las articulaciones dañadas estimulan la acción reparadora de las células. El tratamiento con tres infiltraciones ha demostrado ser superior al ácido hyalurónico en cuanto a la disminución del dolor y de la rigidez articular.

 Consejos

  • Llegar a un peso adecuado.
  • Realizar actividad física adaptada a la edad del paciente.
  • Evitar deportes de impacto.
  • Evitar la sobrecarga de la articulación.
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